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Marea Anal

Por Gabriel Giorgi //

Si la marea y la ola sirvieron para figurar la ocupación feminista de lo público, “Pasadas de sexo y revolución” -del grupo ORGIE, coordinado por Silvio Lang-, la apropia para volverla también política del culo. La puesta -fiesta, invención colectiva, teatro que potencia la calle hacia su futuro- arranca con una marea de culos desde el escenario hacia lo que ya no puede ser, nunca más, una platea. Porque con eso el espacio ya está radicalmente transformado: ese es el punto de partida. El culo como revocación radical de la ley del género: eso es lo que viene de las “pasadas”, del FLH, de Sexo y Revolución . Y eso, mis queridxs, es la memoria: acordarnos de que el culo nos sirve para ser otrxs y para hacer mundo. Y vaya si lo necesitamos, cuando las máquina fascistas de la guerra del género reclaman una vez más todas las muertes posibles para que haya “varón” y “mujer”, como piden los rabiosos que salieron a la calle el domingo pasado.

Elevación a la fiesta: la puesta trabaja con la consigna política como núcleo del lenguaje. Como en Lambor, como en Perlongher, pero acá la consigna es alianza y potencia compartida en invención directa del espacio común. No que la manifestación se vuelva fiesta: la fiesta atraviesa la manifestación; la fiesta como modo público de los cuerpos. Porque lo que acá se reinventa, a partir de “lo teatral”, es lo público: los modos de poner el cuerpo en lo público.

El culo como pedagogía antifascista: ahí las “Pasadas…” le responden al neofascismo evangélico pero fundamentalmente se le vuelven, como la fiesta misma, inalcanzables.

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