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Cómo investigar una pasión

Actualizado: 30 de ago de 2018


Foto de ensayo de Pasadas de Sexo y Revolución (estreno: agosto 2018)


Por Lucia Amico

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A María nadie la vió hasta que entró desnuda al espacio.

Aparecer fue su primer hechizo.

Del vértice del techo y la pared cuelga un cable,

en la punta del cable hay un foco.

El foco está atado a una silla.

Nadie había visto el cable ni la silla hasta que María la agarró y la movió.

No fue una conquista, fue una danza, un acuerdo, una alianza, una amistad.

María dibuja con la silla en el suelo una línea recta y al mismo tiempo el cable dibuja del techo al piso una línea diagonal.

Lo invisible se hace visible,

es la capacidad de María de hacer mundo.

María va hacia una mesa que está contra la pared.

Nadie había visto esa mesa.

La agarra y la incrusta en el centro de muchos pares de ojos,

entre cuatro paredes.

Da vuelta la mesa,

queda parada sobre un costado.

Se fisura el sentido y se fisura la puesta en escena,

ahora dos patas sirven de soporte y dos patas quedan flotando.

María piensa y crea otro mundo de posibles, despliega una fantasía.

Pone la mesa debajo del cable,

queda sostenida en diagonal gracias a la presión del cable.

Ya no es María, sino una intersección de fuerzas autónomas las que actúan.

Por último, María se sienta juntando su boca a una pata de la mesa.

Todos los músculos de la espalda de María se enroscan suben y se ubican

en el espacio que hay entre una pata de la mesa que flota en el aire y el piso.

Lo inorgánico se vuelve viviente.

Todo respira con ella,

todas respiramos con ella,

y nos movemos respirando el no tiempo del presente.

María la que agitó las cosas.

María la que cuando mueve, nos mueve.

María la que respira el mundo,

y con las cosas del mundo suena los ruidos del mundo.

Los ruidos que hacen las cosas cuando se mueven,

los ruidos que hacen los ojos cuando siguen los movimientos de María,

todo es un presente colectivo que se sacude, se vacÍa y se llena.

Una hipnosis.

Todo lo no dicho que nos habita, habla,

nos afecta,

y resuena.

María es un cuerpo que piensa y hace la puesta en escena de su pensamiento,

es la experiencia de lo real como forma de conocer.

Todas las fuerzas que disponen los movimientos de las cosas del mundo ya no existen.

María crea otras fuerzas, afecta a la historia de su cuerpo y de los objetos, alucina,

quiebra el sentido, hace uso de otro tiempo y otro espacio.

El techo

la pared

el cable

la mesa

la silla

María

el piso

nosotras

nos encastramos.

María encastradora.

María encastrada.

Nosotras encastradas en la fórmula de María.

Y la no fórmula,

todo lo que escapa, los rulos de María,

lo que no tiene orden,

lo descompuesto, lo entrelazado,

lo sin nombre,

todo lo que no es, lo que perturba,

el espacio lleno de direcciones.

María investiga una pasión para no morirse, vuelve a nacer naciendo,

desborda las posibilidades del presente,

hace todo con todo,

mezcla ingredientes,

hace una masa,

habla un encantamiento,

dispara líneas de fuga.


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