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LA DURACIÓN DE UN ESTALLIDO


Presentación de la performance La duración de un estallido" en encuentro Porno espectral. Museo de Arte Contemporáneo, Stgo. de Chile enero 2020.

Arreglos foto: NEM

Hay millones de movimientos pasando ahora, sólo que son más lentos que el tiempo y no los podemos ver.

Acompañamos la caída de esta masa.

Esta pieza es parte de una investigación-obsesión por escuchar los sonidos de lxs fermentxs. Escuchar su sonido es aquí un acceso, una posibilidad de relacionarnos con, de hacer con. Una posibilidad de acceder a una dimensión simbiótica que ya está pasando. Procesos invisibles, bacterias mediante, medios bacteriológicos que se des-componen en procesos de transformación salvajes y vitales. No hay, en la práctica mucha separación entre las diferencias producidas por las mutaciones que componen estos procesos. Procesos raros, contaminados, torcidos degenerados son creación de diferencias, desequilibrios y disputas que conviven en un modo-otro de vida invisible a nuestros ojos e invisibilidadxs en nuestras redes operativas de funcionamiento en la época del antropoceno.

Las bacterias con(viven) en el aire, en las cosas, en la mierda y en la piel. Son parte de la red porosa de nuestras defensas cutáneas, intra-cutáneas, trans-cutáneas que nos conectan en enredadas relaciones conflictivas, dolorosas, raras y vitales. No tenemos que hacer nada, ya está pasando, pero como no lo podemos ver, pareciera que tampoco lo podemos sentir. Escuchar lo que sucede dentro de un fermento, es aquí escuchar el sonido de un proceso. Un proceso de transformación sin tregua, violento, enredado y contaminado. El juego consiste en alterar la diferencia de grados que hay entre las diferencias dimensiones de las cosas/poros vivientes cyborg-poli-amantes. Para que ocurra esa alteración, ese hackeo a la diferencia de dimensiones que aparenta con su distancia una imposibilidad de ver por no llegar a ver, de escuchar por no escuchar, de detener lo que hay que detener, de acusar cuando hay abuso y de gritar cuando es necesario. Para que esto ocurra producimos una intervención. Un movimiento trans-cyborg- electrónico-viviente-tecnosensible creado para acompañar la caída de una masa mientras estalla. En la duración de una caída, el vértigo de dejar caer lo que se tenga que caer, grita, chilla, se resiste mientras cae, se resiste mientras chilla, la lengua se vuelve poro dilatado y estalla mientras calla, estalla mientras cae. La caída de una masa de poros estallando. Lo que hemos hecho en esta prueba en la que aún no estamos ni cerca de escuchar los sonidos mínimos producidos dentro de los frascos supuestamente aislantes que con-tienen los procesos fermentativos, es sensar el traspaso de electrones en el contacto con la masa. Es acceder a escuchar la capacidad de una masa de conducir su propia energía. No es que le inyectemos una energía nueva, ni renovada ni renovable. No le inyectamos nada nuevo. Es con la energía que ya está con la que trabajamos. Tampoco es que producimos una circulación que antes no se produjera, los movimientos ya venían ocurriendo, sólo que son más lentos que el tiempo y no los podemos ver. Con lo que nos intentamos relacionar es con la capacidad que tiene -en este caso- la masa de conducir su propia energía en el momento en que se relaciona con otro cuerpo. La energía inicial de la masa es un valor que ya tenemos, lo consideramos entones un valor cero. Ya existe, venimos fermentando gritos, hemos dejado reposar las alucinaciones imposibles que hoy escuchamos estallar.

Hemos usurpado el tiempo del que hemos sido desprovistxs, el tiempo de un reposo prohibido, el reposo de un tiempo fermentativo es hoy es nuestro valor inicial. cero. Lo conectamos, no se escucha, apariencia de silencio. Basta con animarnos a tocar(nos) contaminando la masa con el deseo poroso de, en ese contacto con. A dejar(nos) tocar con el sonido de.

Al conectar con. Oímos el sonido de las alucinaciones imposibles. La duración de com-partirnos siendo. Una masa con estructura propia chilla y cae. una organización molecular va descomponiendo la ilusión y mutando a chillidos com-partidos. Acompañamos la caída de esta masa.


María Landeta.


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